Fue
bonito. Me tuviste y sabías que estaba ahí a pesar de todo lo que
me decías cuando discutíamos. No soportaba que te enfadaras y
siempre me culpaba. Desvié la presión que tanto provocabas en mí
en jugar con la muerte y una cuchilla. Mientras no estabas y después
de los insultos, las lágrimas brotaban sin cesar y la hoja de la
cuchilla corría por mi brazo haciéndome sangrar. Te molestaba que
lo hiciese, pero tampoco me ponías freno. Hubo noches enteras que me
las pasé despierto sin poder dormir, imaginando cómo sería nuestra
relación si no hubiesen disputas.
Poco a poco te ibas
alejando de mí y yo como idiota te seguía el rollo. No podía ver
que me tenías atado a ti con una cuerda y tú solo me utilizabas
para jugar cuando te aburrías. Te ibas con los demás olvidándote
de que yo siempre te he salvado el culo en las situaciones más
críticas. Hemos vuelto a discutir y tú como de costumbre has huido
de todo bloqueándome, pero esta vez todo ha cambiado en mí. Las
lágrimas no han aparecido y las ganas de morirme se han reducido a
cero. Ahora me siento con fuerzas para lidiar con todo este dolor que
siempre he tenido estando a tu lado. Debía haber hecho caso de los
consejos que siempre te he dado, y debí también, aplicarlos a
nuestra relación.
Tú,
yo, todo ha cambiado. Y es que ya te lo dije: el café se enfría, el
humo se disipa y las personas cambian.

Oh dios mio Toni, que bonito, se me han puesto los pelos de punta. Que bien escribes, joder, y...¿te ha pasado todo eso a ti? Supongo.
ResponderEliminarEscribes muy bien.
Abrazos!!!
Dios>.< Qué bonito........ no sé si te habrá pasado, pero ojalá que no :/ Está muy bien escrito, me ha encantado la última frase.
ResponderEliminar¡Besos!
Precioso chiqui, los cambios son lo mejor para todos.
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