Querido amigo:

¿Por qué me haces tanta falta ahora que no estás? Tu presencia me alegra y me tienes acostumbrado a hablar contigo, horas, pero ahora... ¿ahora qué? Espero que pase todo rápido o la pena me acabará consumiendo. Debo aguantar la carga de verte todos los días y no compartir palabra. Seguramente sea mi culpa, no digo que no y estoy arrepentido, pero deja de lanzarme esas miradas. Me matan por dentro, lo admito. Cuando al fin me he olvidado de ti un momento al día, apareces de no sé donde, me miras y algo se derrumba en mi interior.
   Desde que decidiste irte de esa manera tan repentina, ya no soy el mismo, no puedo pensar igual. ¿Realmente te importaba tanto como me decías? La duda me inquieta.
   Todo me recuerda a ti, ¿es obsesión? Cada vez que cierro los ojos mi cerebro proyecta una imagen tuya, recuerdos que pasamos juntos. Van pasando uno tras otro sin fin. Tengo que reconocer que eso me tortura y me hace llorar. Cada noche me despierto sudoroso y sobresaltado, llorando. Cada lágrima que derraman mis ojos, me recuerda también a ti, el daño que me has hecho con tu pérdida. Tu ausencia me duele, el silencio al ver que no estás me puede.
No sé cómo acabará la cosa y cuanto aguantaré así, pero pase lo que pase te seguiré esperando, porque te sigo queriendo.

G

.
Image and video hosting by TinyPic

4 comentarios :

  1. Toni... Es tan bonito y triste... ¡Me emocionaste! En serio, se te da muy bien escribir :3 La frase que me llegó fue: "Cada lágrima que derraman mis ojos, me recuerdan a ti, el daño que me has hecho con tu pérdida. Tu ausencia me duele, el silencio al ver que no estás me puede". Wow. Me ha llegado hondo. ¡Sigue así!
    ¡Un beso!

    ResponderEliminar

Trataré de contestar a todos tus comentarios. Si comentas, me pasaré por tu blog. Por favor, no hagas spoiler ni spam, y trata a todos los pequeños lectores con respeto.
Atentamente. Tridente Literario.