Detrás de una sonrisa



Hola:
   No me conoces, y si crees hacerlo, te equivocas. Tal vez mi historia no te importe, tal vez pienses que es todo mentira o quizás te parezca aburrida, pero no he encontrado a nadie mejor a quien explicársela. Simplemente busco desahogarme e intentar acercarte a la realidad, porque quiero que sepas que detrás de una sonrisa no siempre hay una historia bonita.
   ¿Amigos? Nunca he conocido el significado literal de la palabra. Supongo que no he tenido tanta suerte como tú. Cada mañana me despertaba puntual para ir al instituto, pero salía de casa con la excusa de: «Es que no tengo hambre por la mañana». Mi madre, con todo su empeño, me preparaba el bocadillo para la hora del recreo. Ella imaginaba que debería tener hambre a esa hora, y no se equivocaba.
   Los cuchicheos, los insultos, los empujones, las trabanquetas... Todo era rutinario en mi vida. Llevo ya doce años en una escuela, donde nueve de ellos los niños me han estado diciendo comentarios del tipo: «Estás gordo. Eres feo. No vales nada». Y al ver que esas duras críticas no cesaban, mi cerebro iba creyéndoselas hasta tal punto que por su culpa, necesitaba mejorar. Necesitaba dejar de ser feo, de estar gordo. Necesitaba valer la pena. Por eso, vomitaba después de cada comida y me encerraba en el baño para cortarme. Esto último, al menos me servía para olvidarme de todo mi caos mental durante un momento y centrarme en el daño físico. Y sí, me gustaba más el daño que me hacía yo, al que me provocaban los demás. Al menos, este primero lo podía controlar.
   La bulimia, por suerte o por desgracia para mí, no me modelaba el peso, asique nadie se dio cuenta por lo que estaba pasando, ni siquiera mi familia.
  Una mañana que me sonó la alarma para irme a clase, me costó demasiado levantarme y estaba como si hubiese pasado toda la noche tumbado en una cama de pinchos. Cojeando e intentando controlar mi respiración para que no me faltase el aire, llegué a la mesa donde mi madre me ofreció una taza de café, ya que ella pensaba que era simple agotamiento por no haber descansado bien. La cosa es que terminé tirando la taza al suelo y yo caí detrás, impactando contra el suelo.
   A toda prisa me montaron en una ambulancia y me llevaron a urgencias donde me traspasaron inminentemente al quirófano para no sé qué. Horas después, ya no sentía dolor ninguno y me levanté de mi camilla para correr a abrazar a mi madre, pero un médico se me adelantó. Y cuando este terminó de hablar con ella, se puso a llorar como nunca jamás la había visto. Entonces opté por quedarme callado y seguirla hasta casa.
   La mañana siguiente, fui a clase, como cada día. Pero esta vez, no empezó la clase como debería, sino que la tutora de nuestro curso apareció con los ojos vidriosos y un mensaje que decirnos.

   —Chicos, chicas... Prestad atención que tengo que comunicaros una cosa muy importante. Vuestro compañero —dijo señalándome con la cabeza—... Falleció ayer por la mañana en un quirófano. Fue por bulimia y presentaba varias cicatrices en brazos y piernas, asique todo es un claro indicio de acoso escolar.
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14 comentarios :

  1. Me duele. Las personas débiles se vengan, las fuertes perdonan y las inteligentes ignoran. ¿Por qué hay gente que disfruta con hacer dolor a los demás...? Me ha llegado al alma como la puñalada más certera. Gracias por emocionarme

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    1. ¡De nada! Para eso escribo, para hacer sentir :D Muchas gracias por el comentario, Javier.

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  2. Me duele. Las personas débiles se vengan, las fuertes perdonan y las inteligentes ignoran. ¿Por qué hay gente que disfruta con hacer dolor a los demás...? Me ha llegado al alma como la puñalada más certera. Gracias por emocionarme

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  3. Increible que cosas como esas pasen si que ni una sola alma se percate del sufrimiento de otra. Increible, un relato impresionante que dice verdades indudables.
    Sin palabras

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    1. Tienes toda la razón, es increíble que mucha gente pase por alto todo esto...

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  4. Es una entrada genial Toni, de esas que te dejan sin palabras y pensando.

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  5. ... me he estremecido. Vaya, Toni, de verdad que has conseguido que me llegue al alma la historia eh, se me ha puesto mal cuerpo y todo >.< No en el sentido de asco, sino que ahora me siento mal.
    Yo no llegué a tanto, pero también me hacían la vida imposible. Entiendo ese sufrimiento... y el querer cambiarte a ti mismo.
    Un beso, Toni

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    1. Escribo para ello, para emocionar y comentarios así son los que me animan a seguir haciéndolo... ¡Gracias!
      Y siento mucho lo que te haya podido pasar Teresa :(
      ¡Nos leemos!

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  6. ¿Cómo pueden llegar unas pocas líneas a la patata de la gente? Chapeau. De veras. Ha sido muy adecuado y muy ágil, y sobre todo, sorprendente; veo que tienes futuro como escritor.
    Sigue así porque, si lo haces, conseguirás todo lo que te propongas; no dejes que nadie rompa tus sueños porque tienes una narrativa preciosa. Y te lo dice otro intento de escritor en un futuro.
    Te sigo, que me ha gustado tu blog y todo ^^
    Un beso <3

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